Danza Con Tijeras, la Danza del Diablo

  • Posted on: 3 January 2018
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Durante más de 500 años, el estruendoso sonido de la "Danza de Tijeras" ha hecho eco en las montañas de los Andes. Llamada así por el par de varillas de hierro que cada bailarín blande en su mano derecha, la danza de las tijeras la realizan tradicionalmente hombres de pueblos quechuas en el centro sur de Perú. El ritual es una forma de oración que celebra las divinidades andinas ligadas a la naturaleza, como el sol y la luna. En 2010, la danza de las tijeras fue incluida en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Su origen es incierto, sin embargo, algunos creen que fue creada como reacción contra el colonialismo y la represión de los ideales indígenas. Durante el año 1500, los bailarines fueron perseguidos por los cristianos porque creían que la danza era una manifestación de magia oscura. Los artistas fueron considerados hijos del diablo porque se negaron a abandonar sus antiguas prácticas y fueron acusados de hacer un pacto con el demonio para obtener las habilidades necesarias para practicarla.

Acompañado por un violinista y arpista, el bailarín forma un equipo para representar a su comunidad en un duelo. Dos o más equipos compiten a través de una serie de acrobacias, saltos aéreos y movimientos coreografiados en sincronía con los músicos, todo mientras hacen sonar las tijeras de gran tamaño que llevan en la mano.

Los propios bailarines elaboran sus trajes de 15 kilos y bordan los nombres de sus espíritus y varios elementos de la naturaleza en la tela. Sus grandes tocados, intrincadamente decorados protegen la mitad superior de su cara de los observadores, agregándoles una sensación de pertenecer a otro mundo.

Aunque los bailarines comienzan a entrenar de niños, toma años dominar la coreografía que físicamente es altamente exigente. Como un rito de iniciación, los jóvenes quechuas que pretenden ser los hijos de los espíritus de las montañas reciben un nombre asociado con uno de los espíritus para que puedan bailar bajo su protección. Este conocimiento físico y espiritual se transmite de maestro a alumno en cada comunidad quechua para garantizar la sobrevivencia de esta extraordinaria danza generación tras generación.

Via: National Geographic Travel