Todo alrededor de Perú, desde los shamanes de la costa norte que habitan en cuevas o huariques,
los shamanes de los Andes que veneran a la hoja de coca y llaman a los Apus (los Dioses de las
montañas) hasta los shamanes de la selva que nos hacen descubrir nuestro ser interior con el
ayahuasca, es magia y misiticismo.
Pero esto no es cuestión de brujería. Es una manera de estar
más en contacto con la
naturaleza,
con el pasado y con nosotros mismos, una manera de
trascender, de crecer,
de estar. |